Metodología del Análisis y la Intervención Psicosocial

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Por Cristian Crespo Op.Psicosocial

La Metodología de la Intervención Psicosocial plantea, como herramienta fundante, la acción desarrollada a través de modelos que responden a diferentes realidades sociales y comunitarias de la vida cotidiana. Estos modelos son lineamientos que nos orientan y que siguen un proceso que podemos dividir en momentos, las cuales, si bien no necesariamente tienen una secuencia determinada, veremos, poseen un grado de retroalimentación y de encadenamiento que les impone cierto orden.
El proceso que seguiremos no es único ni es prescriptivo, es un modelo posible de aplicar en intervenciones teniendo en cuenta que el curso de las mismas y el formato de estas, depende considerable y casi exclusivamente del ámbito, el contexto y nivel o grado que en la intervención pretendamos, queramos o podamos alcanzar. Obviamente no es lo mismo, por ejemplo, realizar intervenciones en ámbitos educativos que en ámbitos relacionados con la salud mental, así tampoco da igual intervenir en un barrio determinado que en otro, entre otras cosas, las estrategias usadas y objetivos perseguidos serán disímiles y ello implicará una diferencia.

Podemos decir que cuando hacemos referencia a la Intervención, estamos hablando de una actividad orientada a la solución de un problema práctico que abordamos con la ayuda imprescindible de una estructura conceptual o marco teórico. Esta perspectiva aplicada conlleva una concepción de la Intervención que la diferencia de otras, así observamos que la Intervención Psicosocial posee las siguientes características:

• No es asistencial, busca promover procesos de intervención social comunitarios.
• Es una acción mediadora entre los usuarios y la estructura institucional desde la que se interviene.
• Se necesita de la participación activa y constructiva de parte de los usuarios
• Es contextuada, es decir se valoran los elementos presentes en la interacción.
• Está enmarcada en el ámbito de los derechos humanos y sociales de los ciudadanos.
• Busca la participación, el empoderamiento y la toma de decisiones de los usuarios.
• Se despliega desde una perspectiva de desarrollo de capacidades y potencialidades de los seres humanos, en la cual el cambio es posible.

Cuando hablamos de Intervención, en general, podemos decir que existen dos vertientes que la clasifican: Una la denomina Intervención Participativa y la otra Intervención Dirigida.
La primera tiene, como característica fundamental, lineamentos que plantean que las necesidades concretas se atacan desde la pedagogía y el trabajo en conjunto, entre quienes planifican la intervención y la comunidad, ámbito o grupo en el cual se interviene, para la búsqueda de la promoción de un cambio social planificado.
En la segunda, es el interventor experto el que diseña un plan o estrategia para tratar de intervenir un problema especifico a partir de una demanda social, es decir, los expertos o intelectuales son quienes moldean el cambio, lo dirigen.
Es obvio, por lo antes expuesto, que para nosotros la intervención psicosocial privilegia su accionar en la primer vertiente, es decir en la Participativa, aunque no descarta la Intervención Dirigida, ya que existen casos en los cuales la naturaleza de las problemáticas o necesidades psicosociales hacen que solo se pueda intervenir desde esta ultima, pero estos son casos excepcionales.
Dentro de los diferentes y variados campos en los cuales es posible realizar una intervención psicosocial, nosotros tomaremos el campo comunitario como eje central de este espacio. Nos referiremos a la Intervención Psicosocial Comunitaria como el conjunto de acciones destinadas a promover el desarrollo de una comunidad a través de la participación activa de esta en la transformación de su propia realidad. Esto nos indica que nos moveremos dentro de los limites que pretenden, entre otras cosas, lograr la capacitación y el fortalecimiento de la comunidad intervenida, favoreciendo la autogestión para su propia transformación y la de su ambiente. Esto último se fundamenta en el pensamiento de que la mejor manera de favorecer el fortalecimiento, como espacio preventivo, de una comunidad es dándole capacidad de decisión y facilitándole la concreción de acciones que apuntalen este fortalecimiento.
El proceso de intervención psicosocial debe ser integral y dinámico, ya que enfrenta causas y efectos en un espacio en el que los sujetos participan activamente en la transformación de su propia realidad, a partir de sus problemas concretos. Además debemos especificar que en este se presentan dos características principales de la metodología cualitativa: 1) Es recursivo, ya que las propuestas de trabajo se van elaborando a medida que avanzamos en la recopilación de información problema sobre el cual se pretende trabajar y puede replantearse en la medida en que los datos recogidos lo refieran. 2) Se pueden incorporar hallazgos que no se habían previsto. Con ello contribuimos a reforzar las acciones en beneficio de la comunidad.
Los pasos de su desarrollo se dan tanto en forma interrelacionada, simultanea o secuencial y a través de ellos se diseñan, desarrollan y evalúan las acciones desde la propia comunidad que se interviene y las acciones serán más eficaces cuanto más se logre involucrar, desde el primer momento, a todos los actores que forman parte del escenario social.
El acompañamiento de un facilitador o coordinador que será el encargado de promover la movilización de los diferentes grupos donde tendrá operacionalizar su accionar, es fundamental para la intervención.

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