La configuración de redes

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Prof. Ricardo D. Solís

(El siguiente texto se encuentra disponible para su discusión en “Redes y Grupos”)


El pensamiento actual sobre redes se encuentra entre los enfoques más dinámicos y usados dentro de las ciencias sociales preocupadas por la comprensión de los actuales procesos asociativos y movilización social.

No existe mejor práctica que una buena teoría” (K. Lewin):

A pesar del poco acuerdo existente en el plano teórico acerca de “qué es una RED”, podemos encontrar el desarrollo de un enfoque llamado ENFOQUE DE REDES (década de los ’80), una perspectiva que afirma que las organizaciones y movimientos sociales pueden concebirse esencialmente como manifestaciones de redes socioespaciales latentes, cuyo elemento aglutinador son sobre todo comunidades de valores. Para Dalton/Küchler, la diferenciación social ha conducido en la sociedad industrial avanzada a la formación de comunidades de valores con alta densidad de interacción personal entre los integrantes. Las redes socioespaciales así formadas subsisten durante largos períodos de tiempo y pueden activarse en una coyuntura favorable a la movilización. Morris, observó que la preexistencia de redes sociales es un requisito básico para el desarrollo de un movimiento social, así cómo la importancia de dichas redes latentes como estructuras de apoyo para una gran variedad de organizaciones sociales.

En el concepto de lo “socioespacial”, podemos ver lo circunstanciado del análisis, ya que si bien hoy nos encontramos con este fenómeno, lo cierto es que las redes o comunidades cibernéticas se han erigido como nuevas redes sociales, también constituidas a partir de la comunidad de valores, cultura, necesidad, etc. Las nuevas tecnologías de la información propician un desarrollo creciente y frenético de la asociatividad por vía virtual. Un hecho que recientemente comienza a ser estudiado a pesar del impacto visible en la vida cotidiana y los procesos de constitución de la subjetividad social.
En este sentido, M. Castells (1996) ve la "Sociedad en Red" como una nueva forma de organización social, no una simple etiqueta para un fenómeno tecnológico. En la "Sociedad en Red" la identidad personal se define a partir de la conexión a una red, antes que por la ubicación dentro de una familia, clan, tribu o estado. Las sociedades, para Castells, están siendo estructuradas a partir de la complementariedad bipolar de Red y Ego. "En un mundo de flujos globales de salud, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad colectiva o individual, asignada o construida, se vuelve la fuente fundamental del sentido social". Y debido a la prevalencia actual de la tecnología de la información, el mundo está siendo quebrado entre una tecno-elite, globalmente conectada y las identidades comunitarias, atrincheradas en lo local. Destaca la importancia del moderno proceso de localización a la par de la globalización.
Este breve marco conceptual nos ubica centralmente en lo siguiente: (a) Identidad y Constitución social del sujeto, (b) Territorialidad vs. Globalización, (c) Organización Social y Tecnología de la Información. Estos tres pares complementarios son suficientes como para darnos una imagen “de qué se habla cuando se habla de redes”.
“Red la institución de nuestra época”
La verdad es que red como concepto no denomina solo una organización de nuestra época, viene de una terminología de ingenieros militares franceses del s. XVII, quienes llamaban ramales (red) a los sistemas de comunicación interna de una aldea o fuerte, ramales que se construían con un criterio de defensa. Es curioso, ya que si bien red hoy nos habla más de vínculos secundarios, esto también se relaciona con la defensa, cuidado, protección de personas y grupos.
La red podemos describirla como una configuración organizativa con características propias. Antes que nada es interesante aclarar que bajo el paraguas de red, se entenderá todo fenómeno asociativo/organizativo que carezca de verticalidad visible (conducción), sus relaciones siempre informales y caóticas, poca perdurabilidad incluso de baja densidad en cuanto al afecto asociativo, esta es la percepción negativa de la red, si bien tiene varios de estos componentes, pueden verse con “otro cristal”. La red es organización y se podría describir en sus componentes esenciales:
- La IDENTIDAD como elemento clave de afiliación o reclutamiento.
- AUTOORGANIZACIÓN fija sus propios objetivos, se produce a sí misma.
- MULTIDIMENSIONALIDAD la red suele existir más allá de lo que vemos y abarca dimensiones múltiples de la realidad y los discursos.
- La INFORMACIÓN es la “materia prima”, la red se sostiene en tanto se produzca, circule y reproduzca la información, cualquier tentativa de captura la desnaturaliza.
Los conceptos indicados son lo suficientemente propositivo como para describir con ellos las características organizativas de una red.
Ahora entre las redes socioespaciales nos encontramos, al menos en Argentina, con una amplia y legendaria tradición de asociatividad comunitaria, no siempre valorizada en las ciencias sociales ‘consumidoras de teorías europeas’, al respecto nos dice J.L. Coraggio, “Han pasado dos siglos desde que la separación de los trabajadores de los medios de producción, y la indigencia y precariedad en la reproducción familiar resultante, multiplicaron las iniciativas asociativas desde las bases, aunque también impulsadas desde el Estado”.
En el universo de las iniciativas asociativas de base encontramos las sociedades de inmigrantes, las cooperativas, las sociedades de socorros mutuos, más recientemente los comedores populares, entre otros tantos. En este sentido, E. Dabas, en un material muy difundido en nuestro medio, ve en diferentes iniciativas que van desde, la formación en un medio rural, la autogestión en asentamientos populares, la organización en grupos de inmigrantes, hasta en una red de docentes de educción no formal y jardines maternales una expresión del fenómeno de las redes.
En este caso encontramos la cotidianidad, las estrategias de supervivencia y la organización popular entrelazadas en una red de ayuda mutua capaz de sostener proyectos de vida. La economía social en todas sus expresiones son redes de ayuda mutua, que en la labor diaria y sostenida logran un estatus organizacional asociativo formal. Cuando esto ocurre, la red de apoyo mutuo adquiere una configuración organizativa más estable.

“La red se alimenta de redes”

Como todo proceso autoorganizativo la red se nutre de la sinergia de otras redes en un vínculo a doble vía (feeback). Con el solo fin de esquematizar proponemos analizar el vínculo existente entre el acto organizativo de un Plan Social, una Organización Social y un Grupo de Ayuda Mutua. De la interacción de tres redes (o sistemas) surge la red de: economía social, desarrollo comunitario, género, programa de educación de adultos, etc. El plan social suele aportar el ‘recurso fuerte’, básicamente por su capacidad distributiva, la ONG el entramado asociativo formal, y ninguna de ellas sería tal cosa, sin un grupo de ayuda mutua que preexistente, existente no articulado o promovido se organiza tras un proyecto de gestión asociada y desde allí se constituirá como actor significativo.
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